LA VIDA MATERIAL Y LA VIDA ESPIRITUAL
1ª de Corintios 3:16 No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros
ESTUDIO TEOSOFICO
12.02.2013
T.G.Z
“La
Manifestación es el proceso mediante el cual el Universo pasa del estado integrado
al estado diferenciado” Teosofía del siglo XXI.
En
el estudio anterior vimos que todos estamos compuestos por una energía sutil que da vida a nuestro cuerpo y que lo abandona
al momento de su muerte. Esta energía en términos metafísico la hemos llamado
Ser Superior. También relacionamos este tema con la estructura atómica; la
ciencia nos dice que existen particular
cada vez más diminutas dentro del átomo, hasta llegar al éter al “vacio” a la
no materia. Actualmente a través del
experimento del Acelerador de Partículas se ha descubierto el Bosón; la partícula más
diminuta hasta el momento encontrada en la materia, llamado “La Partícula de Dios”.
Podemos
concluir que la base de toda manifestación es energía…Entonces, porque
consideramos al mundo de la materia como único, y al mundo del Espíritu o
energía cómo mítico.
Platón
(428- 347 a.c) en la teoría de las Ideas manifiesta que hay dos modos de
realidad, una a la que llama inteligible y otra a la que llama sensible. La
primera representa al verdadero ser, al ser interno y en ella no existe el
cambio, solo las ideas que pueden cambiar el exterior. La segunda realidad
representa al mundo de las cosas materiales, corruptibles y cambiantes.
Ambos
mundos estas conectados y operan de manera simultánea, uno es proveedor del
otro. En el mudo espiritual se gestan las semillas de todo pensamiento, palabra
y emoción para su manifestado en el mundo material. La conexión opera a través
de la mente apoyada por los pensamientos
y la palabra. El tiempo de manifestación es de acuerdo a la fuerza y al ritmo
de la gestación. La fuerza se refiere al grado de intención; el ritmo al
sostenimiento de la misma hasta que se produzca el nacimiento, es decir,
la manifestación.
Richard W. Brooks
afirma:
Hasta
la última parte del siglo XIX, la mayoría de los occidentales veían el mundo
dividido en dos campos totalmente distintos, dispares e incompatibles: el campo
del espíritu y el de la materia. Se consideraba el campo de la materia como el
mundo “natural”, en el que todo acontecimiento tenía una causa conforme a unas
leyes o principios que se podían descubrir; era ordenado y coherente, porque la
misma causa producía invariablemente el mismo efecto.
Por
otro lado, llamaban al mundo del espíritu el mundo “sobrenatural”, porque no
tenía leyes ni consistencia. Sus caminos no eran los nuestros y toda acción de
este mundo espiritual sobre el material tenía que considerarse como un
“milagro”.
En
consecuencia, el mundo material era un
campo de estudio y comprensión, pero el mundo espiritual, como era irregular,
inconsecuente y caprichoso, tenía que seguir siendo siempre misterioso y vago,
ser aceptado o rechazado por un acto de fe.
A
finales del siglo XIX y el curso del siglo XX, los sabios y filósofos de Occidente eliminaron esta
separación del espíritu y la materia, descartando simplemente “el espíritu”
como una hipótesis superflua y sin pruebas. Rechazaban, al mismo tiempo, los
pretendidos “milagros”. La misma tendencia dio lugar a los estudios científicos
de fenómenos paranormales por parte de las sociedades de estudios psíquicos y
de las fundaciones parapsicológicas.
1,
2, y 3: la Trinidad. Espíritu y materia (Purusha y Prakriti) son los dos
aspectos diferenciados de la Unidad en la Manifestación. Al diferenciarse,
aparece el tercer elemento: la interacción entre ambos. Teosofia del Siglo XXI.
En la ciencia la triada se puede observar en el campo neutro como el UNO
Indiferenciado, la carga positiva y negativa como el padre madre y como unión
de ambas la carga eléctrica representando al
hijo.
La
Trinidad se ha concebido de diferentes formas en diferentes tiempos, religiones
y filosofías. El Cristianismo lo describe como Padre, Hijo y Espíritu Santo, los egipcios como Osiris, Isis y
Horus, en el hinduismo: Brahma, Vishnu y
Shiva; y en la Cábala se identifica como
Jojmá es Aba (padre), Biná es Ima (madre) Tifferet y Maljut son llamados Banim (hijos),
y representan al creado, el ser humano”.
La Manifestación según
Pitágoras
La
Manifestación = secuencia de los primeros números naturales: 1,2,3,4. • 1 La
Unidad, • 2 La Díada: el dualismo de todas las cosas, • 3 La Tríada: los 3
niveles del mundo, • 4 El Cuaternario: Los 4 elementos, la multiplicidad del
universo material.
• 10
= 1 + 2 + 3 + 4 = 1 + 0 = 1. La Década, el todo, el número perfecto.
Sabemos que el pensamiento es energía que se
manifiesta en materia. Observar lo que
habita en nuestra mente es fundamental para tener una vida equilibrada, porque
todo lo que habita (pensamientos inarmónicos allí de manera constante se lleva a cabo). Los milagros se pueden
producir de manera constante, como también los desastres debido a las
frecuencias vibratorias que habitan en la mente.
La Teosofía
nos enseña que el pensamiento es una fuerza que cualquiera que la ejercite
puede aprender a manejar, y por su empleo, el individuo se hace capaz de
progresar por sí mismo y de hacer mucho bien en el mundo.
Los cabalistas describen el poder de otorgar cuando
el hombre se habilita para servir a partir del poder de la mente, como lo hace el Padre, ya no solo
reciben como cuando somos niños, también otorgan.
Hebreos, 5:13-14.Y todo aquel que participa de la
leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento
sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso de los
sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y de mal.
Madame
H.P. Blavatsky, desde sus primeros escritos, intentó igualmente establecer un
puente sobre el foso existente en el pensamiento de los hombres entre estos dos
campos.
En numerosas
ocasiones, afirmó que no existían los “milagros” ni nada “sobrenatural”, sino
solamente la acción de una sola ley inmutable que se aplicaba a todo lo que existe
en el universo visible e invisible. Insistía en que hay leyes del espíritu tan
precisas como las leyes de la materia y que la vida espiritual no es una piedad
vaga y amorfa, como parecen creerlo muchos occidentales; es más bien una
ciencia exacta, Atma-Vidya, la Ciencia del Yo.
Conocer
el mundo del Espíritu y practicar las leyes que lo operan es el camino de la
plenitud, de la corrección, de la regeneración para dicha personal y para el
servicio colectivo en el mundo material. El mundo del Espíritu es unidad, y aquel que llega a conocerlo es por
un deseo de transformación.
“…el
ser humano es el centro de la realidad… tanto
los Mundos Superiores como este mundo corporal, con todo lo que abarcan,
fueron creados sólo para él… parece difícil entender que para este diminuto ser
humano –que no capta más que el equivalente de una fibra de este mundo, por no
mencionar de los Mundos Superiores que son infinitamente sublimes– El Señor se
tomó la molestia de crear todo esto…” Rabí
Yehuda Ashlag, “Introducción al Libro del Zohar”, ítem 3
.
Los
cabalistas explican que aunque sea difícil sentirlo en nuestra vida cotidiana,
ya que el Creador se oculta de nosotros, Él nos ama inagotablemente. No
obstante, los demás seres humanos no están ocultos de nosotros, lo cual nos
permite “practicar” con ellos el amor al prójimo, para luego llegar al amor al
Creador y sentir la que la vida del mundo espiritual es tan real como la del
mundo material
Juan, 8.23 Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros
sois de este mundo, yo no soy de este mundo.
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