sábado, 16 de marzo de 2013

LA VIDA MATERIAL Y LA VIDA ESPIRITUAL



LA VIDA MATERIAL Y LA VIDA ESPIRITUAL

1ª de Corintios 3:16  No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros

ESTUDIO TEOSOFICO
12.02.2013
T.G.Z


“La Manifestación es el proceso mediante el cual el Universo pasa del estado integrado al estado diferenciado” Teosofía del siglo XXI.

En el estudio anterior vimos que todos estamos compuestos por una energía sutil  que da vida a nuestro cuerpo y que lo abandona al momento de su muerte. Esta energía en términos metafísico la hemos llamado Ser Superior. También relacionamos este tema con la estructura atómica; la ciencia nos dice que  existen particular cada vez más diminutas dentro del átomo, hasta llegar al éter al “vacio” a la no materia. Actualmente  a través del experimento del Acelerador de Partículas se  ha descubierto el Bosón; la partícula más diminuta hasta el momento encontrada en la materia,  llamado “La Partícula de Dios”.

Podemos concluir que la base de toda manifestación es energía…Entonces, porque consideramos al mundo de la materia como único, y al mundo del Espíritu o energía cómo mítico.

Platón (428- 347 a.c) en la teoría de las Ideas manifiesta que hay dos modos de realidad, una a la que llama inteligible y otra a la que llama sensible. La primera representa al verdadero ser, al ser interno y en ella no existe el cambio, solo las ideas que pueden cambiar el exterior. La segunda realidad representa al mundo de las cosas materiales, corruptibles y cambiantes.

Ambos mundos estas conectados y operan de manera simultánea, uno es proveedor del otro. En el mudo espiritual se gestan las semillas de todo pensamiento, palabra y emoción para su manifestado en el mundo material. La conexión opera a través de  la mente apoyada por los pensamientos y la palabra. El tiempo de manifestación es de acuerdo a la fuerza y al ritmo de la gestación. La fuerza se refiere al grado de intención; el ritmo al sostenimiento de la misma hasta que se produzca el nacimiento, es decir, la  manifestación.

Richard W. Brooks afirma:
Hasta la última parte del siglo XIX, la mayoría de los occidentales veían el mundo dividido en dos campos totalmente distintos, dispares e incompatibles: el campo del espíritu y el de la materia. Se consideraba el campo de la materia como el mundo “natural”, en el que todo acontecimiento tenía una causa conforme a unas leyes o principios que se podían descubrir; era ordenado y coherente, porque la misma causa producía invariablemente el mismo efecto.

Por otro lado, llamaban al mundo del espíritu el mundo “sobrenatural”, porque no tenía leyes ni consistencia. Sus caminos no eran los nuestros y toda acción de este mundo espiritual sobre el material tenía que considerarse como un “milagro”.

En consecuencia, el  mundo material era un campo de estudio y comprensión, pero el mundo espiritual, como era irregular, inconsecuente y caprichoso, tenía que seguir siendo siempre misterioso y vago, ser aceptado o rechazado por un acto de fe.

A finales del siglo XIX y el curso del siglo XX, los sabios y  filósofos de Occidente eliminaron esta separación del espíritu y la materia, descartando simplemente “el espíritu” como una hipótesis superflua y sin pruebas. Rechazaban, al mismo tiempo, los pretendidos “milagros”. La misma tendencia dio lugar a los estudios científicos de fenómenos paranormales por parte de las sociedades de estudios psíquicos y de las fundaciones parapsicológicas.

1, 2, y 3: la Trinidad. Espíritu y materia (Purusha y Prakriti) son los dos aspectos diferenciados de la Unidad en la Manifestación. Al diferenciarse, aparece el tercer elemento: la interacción entre ambos. Teosofia del Siglo XXI. En la ciencia la triada se puede observar en el campo neutro como el UNO Indiferenciado, la carga positiva y negativa como el padre madre y como unión de ambas la carga eléctrica representando al   hijo.

La Trinidad se ha concebido de diferentes formas en diferentes tiempos, religiones y filosofías. El Cristianismo lo describe como Padre, Hijo y Espíritu  Santo, los egipcios como Osiris, Isis y Horus,  en el hinduismo: Brahma, Vishnu y Shiva; y  en la Cábala se identifica como Jojmá es Aba (padre), Biná es Ima (madre) Tifferet y Maljut son llamados Banim (hijos), y representan al creado, el ser humano”.

La Manifestación según Pitágoras

La Manifestación = secuencia de los primeros números naturales: 1,2,3,4. • 1 La Unidad, • 2 La Díada: el dualismo de todas las cosas, • 3 La Tríada: los 3 niveles del mundo, • 4 El Cuaternario: Los 4 elementos, la multiplicidad del universo material.
• 10 = 1 + 2 + 3 + 4 = 1 + 0 = 1. La Década, el todo, el número perfecto.

Sabemos que el pensamiento es energía que se manifiesta en materia. Observar  lo que habita en nuestra mente es fundamental para tener una vida equilibrada, porque todo lo que habita (pensamientos inarmónicos allí de manera constante se  lleva a cabo). Los milagros se pueden producir de manera constante, como también los desastres debido a las frecuencias vibratorias que habitan en la mente.

 La Teosofía nos enseña que el pensamiento es una fuerza que cualquiera que la ejercite puede aprender a manejar, y por su empleo, el individuo se hace capaz de progresar por sí mismo y de hacer mucho bien en el mundo.

Los cabalistas describen el poder de otorgar cuando el hombre se habilita para servir a partir del poder de la  mente, como lo hace el Padre, ya no solo reciben como cuando somos niños, también otorgan.

Hebreos, 5:13-14.Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso de los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y de mal.

Madame H.P. Blavatsky, desde sus primeros escritos, intentó igualmente establecer un puente sobre el foso existente en el pensamiento de los hombres entre estos dos campos.

En numerosas ocasiones, afirmó que no existían los “milagros” ni nada “sobrenatural”, sino solamente la acción de una sola ley inmutable que se aplicaba a todo lo que existe en el universo visible e invisible. Insistía en que hay leyes del espíritu tan precisas como las leyes de la materia y que la vida espiritual no es una piedad vaga y amorfa, como parecen creerlo muchos occidentales; es más bien una ciencia exacta, Atma-Vidya, la Ciencia del Yo.

Conocer el mundo del Espíritu y practicar las leyes que lo operan es el camino de la plenitud, de la corrección, de la regeneración para dicha personal y para el servicio colectivo en el mundo material. El mundo del Espíritu es  unidad, y aquel que llega a conocerlo es por un deseo de transformación.

“…el ser humano es el centro de la realidad… tanto  los Mundos Superiores como este mundo corporal, con todo lo que abarcan, fueron creados sólo para él… parece difícil entender que para este diminuto ser humano –que no capta más que el equivalente de una fibra de este mundo, por no mencionar de los Mundos Superiores que son infinitamente sublimes– El Señor se tomó la molestia de crear todo esto…”   Rabí Yehuda Ashlag, “Introducción al Libro del Zohar”, ítem 3

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Los cabalistas explican que aunque sea difícil sentirlo en nuestra vida cotidiana, ya que el Creador se oculta de nosotros, Él nos ama inagotablemente. No obstante, los demás seres humanos no están ocultos de nosotros, lo cual nos permite “practicar” con ellos el amor al prójimo, para luego llegar al amor al Creador y sentir la que la vida del mundo espiritual es tan real como la del mundo material


Juan, 8.23 Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.

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